sábado, 7 de abril de 2012

Proyecto Marzo 2012: La frase (muy retrasado)

¡Hola! Publico el ejercicio del mes pasado con el único fin de compartirlo con vosotr@s, ya que el día de publicación no tuve tiempo de subirlo.

...

Fin

Corría. El sonido de sus deportivas contra el suelo era absorbido por la marabunta de gente y automóviles que recorrían el estrés de una ciudad en hora punta. Un macuto cargado a su espalda, donde transportaba algunos de sus útiles, golpeaba contra su cuerpo a cada zancada. 

Había algo en el ambiente. Lo podía oler. Llevaba así varios años, entre la espada y la pared, presintiendo cómo algo se gestaba desde el interior de la tierra. Esquizofrenia, habían dicho los médicos. Luego, quizá, transtorno bipolar. Ella no lo negaba, siempre había sido una persona extraña, con muchos miedos, pero aquello lo superaba todo. Sabía que era real. Que pronto pasaría algo que haría reventar el mundo.

Por eso corría: porque la hora se acercaba y no tenía tiempo que perder. A pasos agigantados, algo se acercaba a ellos y debía refugiarse. Lo que nadie imaginaba, lejos de especulaciones, de extraterrestres o meteoritos gigantes; lejos de bombas atómicas o misiles nucleares. 

Un viento virulento azotó su rostro y una sensación de inquietud la recorrió. Miró hacia arriba presintiendo el peligro; lo que vio vino a confirmarle toda una existencia plagada de sospechas y temores. El cielo, de un azul brillante, formaba remolinos y se oscurecía por momentos. El fin se acercaba. La propia tierra, enferma, se volvía contra ellos. 

Con pánico, aumentó la velocidad de sus piernas. No podía perder el tiempo. Corrió, pero las montañas y las cuevas donde pensaba refugiarse aún estaban lejos. No. No esperaba que todo empezase tan pronto, que todo se fuera a la mierda en tan poco tiempo. La adrenalina, como pinchada en vena, la hizo correr aún más rápido. La destrucción a su alrededor, los gritos, persiguiéndola... y de repente el silencio. 

No quería mirar atrás. En un despiste, tropezó con un trozo de acera y cayó al suelo. No pudo evitar mirar atrás: dos grandes masas de aire chocaban entre sí, formando un enorme tornado que cada vez se hacía más grande. Ante sus ojos, la ciudad había desaparecido. Todo lo que conocía era ahora la nada. Sentía pánico. No podía cerrar los ojos. 

Después todo aquel aire la envolvió. Cerró los ojos y ascendió, siendo desgajada por el viento.

6 comentarios:

  1. ¡Hola, Isthar!
    Me ha gustado, pero el final me ha dado algo de pena. Por lo demás, engancha al leerlo. :)
    Tan sólo una cosa más: se te ha colado un "reventar" con b.
    ¡Ojalá actualices más a menudo!
    Besitos ^^

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    1. ¡Hola, Phoebe!
      Gracias por el comentario y la corrección. Intentaré actualizar más a menudo, aunque no te aseguro que pueda, jeje :)
      Un besito, ¡saludos!

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  2. Un buen desarrollo para la frase que te tocó.
    Al final la inspiración llegó, ¡me alegro!.
    Un saludo
    ibso

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  3. Wiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii..... Yo sabía que iba a ser genial..... Me ha encantado este final.... Ojalá las musas de la inspiración sean más generosas con sus visitas a tu cabecita o tú dejes de ser tan autoexigente y no nos castigues tanto con tu ausencia ^^

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