jueves, 15 de septiembre de 2011

El hombre que temía a las alturas

 Érase una vez, un hombre que tenía miedo de las alturas. No es que este hombre fuera un cobarde, sino que había sufrido un trauma de en su infancia: en su más tierna edad un animal había caído de sus manos y le habían gritado por ello, así que desde entonces temía a las alturas. De bien pequeño le había gustado mirar por los balcones, pero ahora era ver uno y huir, sobretodo si había gente. Porque otra cosa que le daba miedo era que hubiese seres que pudieran caer de él, aunque suene como un sinsentido. Pero un día decidió que no tendría más miedo: le contó a su mejor amigo de su problema y éste lo pensó y repensó y como un buen amigo le aconsejó:
—Dicen que si te encierras en un lugar alto durante tres días, sin salir, se te puede quitar.
Él le hizo caso y pasó tres días con sus noches en el balcón de su casa, con suficiente agua y comida, a diecisiete pisos del suelo. No se asomaba. Los dos primeros días nada ocurrió, pero el tercero, por la noche, soñó que volaba sobre un gran pájaro de fuego. Miraba al suelo y no sentía ese vértigo característico. Cuando despertó, el aire le daba de lleno en el rostro y sí que volaba, pero hacia abajo. Caía al vacío. A él nadie le había dicho nunca que era sonámbulo.
Y así acaba este cuento, sin comer perdices ni vivir felices.

2 comentarios:

  1. Demonios, Ishtar, qué mal rollo... Pero aún así me ha gustado. Hay historias que quedan mejor así, como la de "El niño de la mirada cortante. :)
    Besitos ^^
    (Nota: soy PhoebeJunko, no sé por qué google no me deja poner esto bajo mi cuenta de correo)

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  2. Ya me imaginaba que no se le quitaría el miedo, pero no que la historia acabaría así :O
    Me encantan tus microrelatos ^^

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