lunes, 26 de septiembre de 2011

El asesino

Este es un trabajo que he hecho para el módulo de escritura creativa del IOC.

Espero que os guste.

Fuente: www.que.es

El asesino

Encontrar al asesino había sido difícil; le había llevado meses de ardua búsqueda siguiendo las palabras de María, su mujer, quien había visto la matrícula de su coche. Ahora, tras él, no veía la hora de hacerle picadillo. Su mano sudorosa aferraba el puñal con fuerza. Esperaba que no se girara. No quería fracasar en su venganza. Se secó el sudor de la frente con el dorso de la mano, nervioso: estaba a punto de convertirse en un asesino. Un asesino de asesinos. Probablemente iría a la cárcel, pero no le importaba. Su único interés era terminar con aquella vida.

El muy idiota se había dejado la puerta del porche abierta, así que entrar en su casa fue pan comido. Por el rabillo del ojo le vio removerse en su asiento, despreocupado e inocente, sin saber la que iba a caerle. Con cuidado, avanzó hacia él. Se acordaba de la frase que María le había dicho antes de partir en busca de aquel hombre: "No tengas piedad; él no la tuvo con nuestra hija". Aquel fatídico día, el titular del noticiero rezaba: "Niña aparece muerta a orillas del río Tajo. Se desconocen, por el momento, los motivos, pero se sospecha de un homicidio".

Tampoco olvidaba el cadáver de su hija en la morgue: violada, apaleada y ahogada. Su niña sólo contaba con ocho años. Se investigó, pero el culpable no apareció. No había una sola prueba o huella que llevase al asesino. Pero en la mente de su mujer, reposaba, inolvidable, el recuerdo de la matrícula del coche, así que no tuvo más remedio que buscarlo.

Le rabia asomó a su rostro con lentitud y la furia invadió su ser como nunca antes. Caminó unos pasos más hasta estar cerca del asesino y levantó el puñal por encima de su cabeza, clavándolo con fuerza cerca de la carótida. Grandes gotas de sangre salpicaron la novela que el hombre había estado leyendo segundos antes. Mientras el hombre se ahogaba en su propia sangre, no pudo más que sonreírse, satisfecho: gracias a su venganza, su hija descansaba en paz.

El asesino, cómodamente sentado en su sofá, alcanzó a oír el titular desde el televisor: "El presunto asesino mató a la víctima en su casa, alegando que era el asesino de su hija de ocho años, que fue encontrada hace dos meses asesinada a orillas del río Tajo".

Una ancha sonrisa se pintó en su boca. Confundir, dejar pruebas falsas y esperar tranquilo en su casa había surtido efecto. Otro inocente había sido llevado a las puertas de la muerte gracias a él.

1 comentario:

  1. No sé si entiendo bien el final :O
    Lo que yo entiendo es que el asesino de la niña mató a otro hombre haciendo ver que ese hombre era el asesino. ¿Es así?
    De todas formas me gusta mucho :D

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