sábado, 4 de septiembre de 2010

Querido amigo

He decidido guardar en esta sección todos los recuerdos que me causan melancolía y añoranza.

Esta segunda misiva fue para una persona que muy especial para mi a pesar de conocerla durante poco tiempo. Hoy me he acordado de ella, por eso he decidido volver a sacar a flote esta pequeña carta o como la queráis llamar.

Sin más dilación, aquí os la dejo.

***

Querido amigo:

Querido recuerdo, pues ahora sólo eso eres, un bello y triste recuerdo.

Incluso al pensar en ti en estos momentos, una agonía y un dolor parecidos quizá a la muerte atraviesan mi corazón y sacuden hasta el último rincón de mi cuerpo, por pequeño que sea.

Por tu ausencia, por lo que te necesito, por lo que te necesitamos todos ahora, tus amigos, la gente que te conocía; incluso de tan sólo un año, de unas navidades que pasaste por aquí y de tantos días en los que aprendí a conocerte; como eras, como sentías... Sólo quiero que sepas lo que sentí al no obtener ni un simple adiós cuando te fuiste. Ahora, escribiendo esto, me pregunto qué tal estarás, dónde y cuál ha sido tu destino en un mundo que según los que te rodeaban era un paraíso, aunque yo jamás lo he creído. Te echo de menos, te añoro, hablando en plata: "Es una mierda no tenerte aquí".

Me desespero, y no quiero resignarme a no hablar contigo nunca más, a no contarte algún problema de aquellos que tanto me estresaban y que a ti no te importaba escuchar, de enseñarte lo que hago o lo que dejo de hacer.

Es de gran valor para mí el hecho de confesar el error que cometí al pensar que jamás morirías con la confianza con la que lo hice, y se me rompe la voz al decir, que después de decir aquello, a la semana siguiente, como si un castigo de dios se tratase te perdí, y mi corazón se hizo añicos, mezclándose con las lágrimas que en vano derramaba. Porque tú... ¿Tú jamás regresarás, verdad?

Pues, ¿sabes lo qué te digo? Que en el fondo de mi corazón sé que algún día te veré y por fin se irá ésta angustia y éste dolor que guardo dentro de mí. No tengo confianza en Dios, pero se acercan tiempos difíciles, y sólo quiero pensar una cosa: Te espero.

16-05-2006

P.D: Y si hiciste algo que no debías, te perdono, aunque no sé si esa sea la palabra correcta.

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