sábado, 8 de agosto de 2009

No sé de qué hablar

Y hoy no sé de qué hablar. ¿Y por qué escribes entonces? Preguntará la gente. Pues la respuesta es sencilla: Porque no tengo nada mejor que hacer. No tiene por qué ser largo, así que voy a acabar aquí mismo, en esta línea. Bueno, no... La verdad es que este ha sido un día largo, por no decir que he comenzado levantandome temprano, y he acabando pasando una noche estupenda con alguien a quien conozco desde hace tiempo.

Que vida tan asquerosamente perra que llevo. Tengo ganas de ir al baño y sigo aquí no sé por qué. A veces pienso que no actuo con normalidad (y normalmente es cierto). A ratos pienso que estoy embarazada, y a ratos pienso que son mis paranoias mentales.

Todos los días me pregunto quién soy y qué hago en este mundo, si el psicólogo se burla de mí cuando le cuento las cosas o si me mira con cara de sentimental. Seguro que son de esa clase de personas que miran a todo el mundo como si fuesemos enfermos mentales -y supongo que ya todos lo somos, pero qué se le va a hacer.

En fin, abandono esto para ir al baño. Sin saludos, sin despedidas: Yo, yo misma, mi sombra, y mi reflejo en el espejo.

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